lunes 23 de junio de 2008
El éxito en política se mide en el resultado: se gana o no se gana. Es un estado binario, como un embarazo o como el fútbol italiano. O sí o no. Mariano Rajoy se ha enfrentado a su propio partido en el congreso nacional. Los críticos con el líder tienen razones de peso: dudan de que pueda ganar alguna vez unas elecciones generales. El presidente del PP ha sido reelegido por la militancia con el mayor número de abstenciones registrado en los 15 cónclaves del centro-derecha. Tanto es así que el líder espiritual del poder popular, José María Aznar, la persona que le designó sucesor plenipotenciario, ofreció en su discurso del sábado un “apoyo responsable” a Rajoy. Quizás por esta razón el ex presidente del Gobierno, acostumbrado a que el partido le rindiera su particular día de acción de gracias en estos eventos, no tuvo empacho en llegar tarde a la cita de Valencia, interrumpirla y, sabiéndose observado, hacer patente su distanciamiento con Rajoy y su nuevo equipo. Ahí están María Dolores de Cospedal, Esteban González Pons, Ana Mato y el que señalan como muñidor de todo: Javier Arenas. Pero es que, además, en la dirección del PP estará Alberto Ruiz-Gallardón e incluso su concejala Ana Botella, esposa de quien dijo aquello del “apoyo responsable”. Ni rastro del sector crítico que supuestamente lidera Esperanza Aguirre, quien se autoproclamó precisamente lideresa del partido tiempo atrás. Rajoy sale de Valencia con equipo nuevo, aunque el tiempo dirá si con partido unido. El tiempo y las sucesivas citas electorales (País Vasco, Galicia, europeas…) dirán de aquí a 2012 si merece una tercera oportunidad o, como mal menor, si su trabajo habrá merecido la consideración de dejar al partido en disposición de elegir a otro candidato que, él o ella, sí pueda ganar las elecciones generales. Por increíble que parezca, Rajoy carga con el peso de lo que en el lenguaje político estadounidense se conoce como lame ducks o patos cojos: son aquellos presidentes que, como Bush, no pueden ser reelegidos y, además, cuentan con la dificultad añadida de estar lastrado por sus políticas nacional y exterior o por no controlar las mayorías de las Cámaras, quedando incapacitados para expandir un mensaje de optimismo.
jueves 12 de junio de 2008
La semántica y las leyes. La ministra Aído ha causado revuelo mediático al referirse en sede parlamentaria a sus semejantes como miembros y miembras. Quiere de esta forma subrayar la presencia femenina en la política. Es sabido que el subrayado es importante y que en algunas ocasiones desafía abiertamente al diccionario: jueza pasó de ser sólo la mujer del juez a la mujer que desempeña el cargo de juez, por poner un ejemplo de las conquistas contra las imposiciones sociales. Bibiana Aído es ministra de Igualdad de un Gobierno que mantiene una extraña relación con las palabras. Así, recela de la palabra crisis, aunque sí acepta la palabra huelga para definir el paro de los transportistas. Transportistas empresarios, esto es parte de la patronal. Si bien rechazo sus formas (la minoría del sector quiere forzar el paro en el resto, aunque sea quemando camiones con sus propietarios-compañeros dentro) y no comparto parte de sus reivindicaciones, sí entiendo que tienen tanto derecho a protestar y a enfadarse por la subida del precio del petróleo como aquéllos que sufren el correspondiente incremento en los alimentos o las hipotecas. Consecuencias de algo tan fácil de nombrar y tan difícil de gobernar como la crisis, ya que se sirve de las leyes del mercado para añadir dificultad a las posibles soluciones.
domingo 8 de junio de 2008
La elección del verbo "atacar" para referirse al último atentado de ETA puede interpretarse como un signo de relajamiento del periodismo, objetivo de la banda terrorista en la madrugada del domingo. Dicen los digitales que "ETA atacó la rotativa del diario vasco El Correo", asumiendo como propio ese lenguaje belicoso que tanto cuidan los propagandistas del terror. A lo mejor es una concesión, igualmente errática, en un contexto de tanta euforia deportiva: los ataques de Contador en el Giro de Italia; el juego ofensivo de Nadal en la tierra batida de Roland Garros; o el esperado dominio del balón de la selección española de fútbol en la Eurocopa recién estrenada.
*****
El fenómeno de la participación ciudadana. Hace unos días, la edición digital de un periódico nacional rectificaba sobre la marcha la publicación de unas fotos enviadas por los lectores sobre la catástrofe reciente de Birmania. Ocurría que las fotos eran muy buenas, pero se tomaron cuando el tsunami de Asia en 2004. Lo último es que prestigiosos escritores supeditan su producción artística a la inspiración de los lectores. "¿De qué te gustaría que tratase el próximo libro de Ken Follett?", preguntan en Internet. De entre todas las ideas recibidas, explican a continuación, se seleccionarán las cinco mejores "según criterios de ocurrencia y originalidad". El objetivo: "Las ideas ganadoras serán remitidas a Ken Follet, quien firmará y dedicará su libro Un mundo sin fin a cada uno de los cinco ganadores". Literatura a la carta que, paradójicamente, puede desvelar el secreto mejor guardado de algunos best sellers.
*****
El fenómeno de la participación ciudadana. Hace unos días, la edición digital de un periódico nacional rectificaba sobre la marcha la publicación de unas fotos enviadas por los lectores sobre la catástrofe reciente de Birmania. Ocurría que las fotos eran muy buenas, pero se tomaron cuando el tsunami de Asia en 2004. Lo último es que prestigiosos escritores supeditan su producción artística a la inspiración de los lectores. "¿De qué te gustaría que tratase el próximo libro de Ken Follett?", preguntan en Internet. De entre todas las ideas recibidas, explican a continuación, se seleccionarán las cinco mejores "según criterios de ocurrencia y originalidad". El objetivo: "Las ideas ganadoras serán remitidas a Ken Follet, quien firmará y dedicará su libro Un mundo sin fin a cada uno de los cinco ganadores". Literatura a la carta que, paradójicamente, puede desvelar el secreto mejor guardado de algunos best sellers.
lunes 19 de mayo de 2008
Lo peor que le puede pasar a un partido político es que la opinión pública entienda que están supeditados al aquelarre. Entiendo que el Partido Popular, una formación seria y necesaria, no teme tanto a las posibles "conspiraciones" que ven los llamados mediáticamente marianistas de manos del sector duro, como al posible castigo electoral que suele suceder a las divisiones internas de los partidos. En esto, el PP tampoco es tan diferente del PSOE, si bien es significativa la incapacidad de Génova para facilitar un congreso que dé con la solución: ¿un Zapatero para el PP?. Ya se verá. El desfile de los agraviados por Rajoy añade a María San Gil, un referente moral para el electorado más allá del País Vasco. Según la presidenta del PP vasco, Rajoy tiene un problema de liderazgo. Tiene razón: parecía que el líder apoyaba un posicionamiento más moderado del PP con los nacionalistas que, con el enfado de San Gil, ha sido finalmente borrado de la ponencia política que será debatida en el congreso popular del próximo mes de junio. El problema de Rajoy es que transmite a la opinión pública un quiero pero no puedo. Así desde el 14 de marzo de 2004.
Apuntes. Según el diccionario de la Academia, aquelarre: "Junta o reunión nocturna de brujos y brujas, con la supuesta intervención del demonio ordinariamente en figura de macho cabrío, para la práctica de las artes de esta superstición". Dicho sea metafóricamente y con respeto para quien tenga que asumir el papel protagonista de macho cabrío (sin discriminaciones de género), en caso de que se confirme tal.
Apuntes. Según el diccionario de la Academia, aquelarre: "Junta o reunión nocturna de brujos y brujas, con la supuesta intervención del demonio ordinariamente en figura de macho cabrío, para la práctica de las artes de esta superstición". Dicho sea metafóricamente y con respeto para quien tenga que asumir el papel protagonista de macho cabrío (sin discriminaciones de género), en caso de que se confirme tal.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)